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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Covachas inhumanas, para hoteles de lujo en las playas del Pacífico de Costa Rica.

La muerte de un trabajador en las covachas que los medios de comunicación televisivos han mostrado, desnudan uno de los rostros que tratan de esconderse, alrededor del espejismo creado por las grandes inversiones en turismo. Recuerdan las condiciones sociales que se establecían en las regiones controladas por las compañías bananeras, que en otros tiempos provocaron las reacciones que históricamente conocemos.

La época actual, el desarrollo social de Costa Rica, las condiciones socioeconómicas de la región, hacen inconcebible que esto ocurra. La circunstancia de que muchos de los trabajadores sean nicaragüenses, no puede ser admitida, por inhumana y abusiva, como atenuante para semejante abuso e incumplimiento de los derechos laborales y humanos que a ellos les corresponde.

Mucho menos teniendo en cuenta que las ganancias que tales empresas, hoteleras y constructoras, puedan obtener. De seguro compiten con las que esperan quienes ambicionan establecer la minería a cielo abierto, o la posible explotación de petróleo en nuestro territorio.

¿Cuántos hoteles de tantas estrellas, se han construido y se van construir en las hermosas playas de Costa Rica, a lo largo de las costas de Guanacaste y Puntarenas? ¿Se están respetando los derechos humanos y laborales de los obreros que ahí laboran?

El Pacífico costarricense tiene muchas otras riquezas que están siendo explotadas y hasta el momento se carece de los medios, los recursos y la voluntad necesaria de hacer cumplir las leyes. ¿Acaso es la primera vez, que sólo al ocurrir una muerte, las autoridades se enteran o ponen atención al problema?

Costa Rica es gran atrativo para grandes inversionistas europeos y de otros latitudes, pero algunos parecen no tener miramiento en las condiciones inhumanas, en que se tiene a quienes construyen tan lujosos edificios.

Los turistas vendrán a disfrutar lo que con el sudor de trabajadores costarricenses y migrantes nicaragüenses, unos legales y la mayoría de contrabando, están construyendo en nuestras costas del océano Pacífico. Da la impresión que la sobreexplotación de estos obreros, es también otro asunto que debería ser atendido como corresponde por el Ministerio de Trabajo, para eso tiene instrumentos legales de sobra. ¿Qué más debe ocurrir para que actúe como la ley le manda?

Se ha puesto en evidencia que las construcciones ocupan una gran cantidad de mano de obra nicaragüense, que una parte de esos trabajadores se trasladan temporalmente al lugar, donde son alojados en covachas que no tienen las condiciones sanitarias mínimas para el abastecimiento de agua, preparación de las comidas y habitabilidad de las personas. ¿Cómo es posible que no les brinden la atención médica mínima y los hagan laborar jornadas extenuantes?

La muerte de un trabajador ocurrió no solo por el hacinamiento en que son alojados. Es claro que con atención médica no hubiera ocurrido, lo que en nuestro país es inconcebible. La empresa hotelera definitivamente está involucrada y tampoco puede hacerse de la vista gorda.

Tenemos leyes laborales, sanitarias y de seguro social que, en el caso de la empresa que construye dicho hotel, no han sido respetadas. Esto es parte de la ética y la responsabilidad que una empresa extranjera debería tener, si pretende instalarse en nuestro país, para disfrutar de los dividendos que seguramente le generará su inversión.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Barack Obama: gran logro histórico, pero aún en la penumbra.

La victoria de Barack Obama ha abierto ciertas perspectivas positivas y creado algún optimismo ante la situación mundial. Como líder negro ha encarnado las expectativas centenarias de las minorías. Se le han adherido la mayoría de latinos, lo que fue determinante para su victoria. Otras minorías también se identificaron con el posible cambio.

Solo esto constituye un acontecimiento histórico, dadas las implicaciones que tiene en un país que, desde el exterminio de la población indígena autóctona, por siglos adoptó costumbres y leyes racistas y ha discriminado a las poblaciones no anglosajonas.

Generaciones de negros, latinos, chinos y otros emigrantes han vivido la opresión, solo por su condición racial. Y aún permanecen territorios donde los abusos y discriminaciones se practican, incluso como mecanismo para el incremento de la plusvalía.

No todo está resuelto, ni es de esperar que con la llegada de Obama los estereotipos racistas se superen en su totalidad. Tampoco la desigualdad y la injusticia. Es un cambio que requiere mucho más que la asunción del poder político. Un sector votó contra Obama por el color de su piel. La cultura del prejuicio, la ignorancia y xenofobia aún tienen gran peso en las decisiones sociales.

Un hombre negro llega al poder en una coyuntura inesperada, por los efectos que tiene, y los que tendrá, la crisis financiera en diversos sectores empresariales y productivos. Serán los menos favorecidos de la fortuna quienes soportarán los peores efectos.

No faltarán quienes atribuyan lo fracasos, desaciertos y limitaciones, que seguramente los habrá en medio de grandes aciertos, al color de la piel de su Presidente.

Deberá afrontar además las demandas por un nuevo sistema financiero internacional, que tendría que dar un papel distinto al dólar, al impuesto a partir de Bretton Woods.

La política social que Obama ha anunciado tendrá que lidiar con las limitaciones que el sistema le va a imponer. Un elemento que podría ser favorable, será la disminución de los gastos militares que supondría el retiro de tropas de Irak. Pero durante la campaña electoral, el ahora Presidente electo contrapesó su oposición a esta guerra ante sus críticos, con un anuncio de reforzamiento de la presencia militar y la profundización de la guerra en Afganistán.

Esto último revela que los fines pacifistas no son claros. Al parecer la presencia militar y la ocupación de países independientes continuará, como parte del carácter rapaz y predador del imperialismo globalizante del siglo XXI.

El eventual retiro de tropas de Irak no es una acción que pueda ejecutar de manera inmediata. Sin duda el complejo militar industrial se va a oponer. Muchos intereses y compromisos hay en juego, luego de una invasión premeditadamente calculada como negocio.

La producción industrial de armas, la destrucción de la capacidad productiva del país invadido y la posterior reconstrucción, son parte de un ciclo que la potencia militar norteamericana repite desde hace bastantes décadas.

La apropiación de las riquezas petroleras y arqueológicas de la milenaria cultura, también estaban definidas como parte del negocio que anunciaba la invasión, todo lo cual debe generar sus dividendos.

La industria militar es uno de los fundamentos de la economía estadounidense, que involucra a buena parte de la población. No se trata solo de la producción directa de tecnología y armamento para la muerte. Hay todo un complejo sistema para el sostenimiento de las condiciones de vida de las personas dedicadas a las actividades militares y de sus familiares. Involucra además industrias de alimentación, vestido, residencia, transporte y otras actividades económicas y sociales que giran alrededor de la guerra. No es de esperar que este ciclo tan perverso concluya en el corto o mediano plazo, porque el poder de quienes lo defienden es fundamental en el mundo que hemos heredado en el siglo XXI.

El despliegue de misiles en reforzamiento de la posición de la OTAN en Europa, también será de interés, como parte de la política global de dominio que Estados Unidos ha venido imponiendo como única superpotencia. El deseo de mejorar las relaciones con Rusia, si es que existe, está en juego.

El cese de la carrera armamentista no es una expectativa clara y la propuesta del Presidente Medvedev, de renunciar al despliegue de misiles en Kaliningrado, a cambio de que Estados Unidos no lo haga con el escudo antimisiles en Europa, no parece estar en terreno fértil. La expansión de la OTAN hacia el este europeo puede que no se detenga.

En el orden latinoamericano, la oposición a los tratados de libre comercio con países como Colombia, donde han sido asesinados miles de líderes sindicales y de organizaciones de izquierda, parecen tener mayor posibilidad y el mismo presidente colombiano trata de aparentar algún compromiso en la represión de semejantes atrocidades.

Es clara la intención de eliminar las prisiones de Guantánamo, no así la devolución de la soberanía a Cuba sobre este territorio. Es posible además una mejor relación con el gobierno cubano, así como ciertos cambios en el bloqueo impuesto para ahogar la Revolución.

En la expectativa también están, las posibilidades de establecer relaciones recíprocamente ventajosas y de plena soberanía, entre la superpotencia norteamericana y los gobiernos populares que se han instaurado, con afanes de socialismo, o al menos reformas sociales de gran importancia, en varios países latinoamericanos.

Para Costa Rica las posibilidades de dar marcha atrás con el TLC son casi imposibles. Nuestra buguesía, logró imponerse en un compromiso fervoroso y total con el librecambismo. La manipulación, el muñequeo y la mediatización ideológica, han sido las armas que utiliza con éxito. La carrera por lograr la aprobación y firma final del tratado, está dando frutos para antes que el Presidente Negro asuma sus funciones.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Crisis financiera y estado

La propuesta de solventar la quiebra de las financieras norteamericanas con fondos del estado contradicen el discurso neoliberal y los principios de la libertad de empresa pregonados desde los púlpitos del neoliberalismo. Además parece que, si fuera aprobada, destinará los recursos de todos los contribuyentes a evitar que quienes especularon con los capitales ociosos y de esa manera se enriquecieron, continúen su festín sin arriesgar en actividades realmente productivas. Es oportuno meditar sobre el papel social de los ahorros puestos al cuidado de las entidades financieras y recordar que si el ahorro es producto del esfuerzo social, también debería tener beneficios sociales, no el enriquecimiento y especulación de un sector de financistas que supuestamente son expertos en el manejo de tales recursos.